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#EnContexto

Sin censura



En medio del debilitamiento de la seguridad, pérdida de confianza en las instituciones, asesinato de líderes sociales, excombatientes de las Farc y ambientalistas (nueva práctica nacional), extralimitación de poder de las fuerzas militares, y en sí, el actual clima de guerra y abusos contra los Derechos Humanos (D.D.H.H.), el ministro de Defensa, Diego Molano, enfrentó una moción de censura.


En el marco del debate de moción de censura, la oposición responsabiliza a Molano por utilizar un tratamiendo de guerra ante las manifestaciones sociales que se han presentado en el último mes. De acuerdo con la intervención del senador Iván Cepeda, en el Congreso, las actuaciones del ministerio de Defensa “han convertido a los jóvenes en el enemigo interno del país”. Lo anterior, sustentado en los ataques y las muertes que se han presentado.


Así las cosas, en el Congreso de la República se inició un intento de moción de censura contra Molano por las violaciones a los D.D.H.H. cometidas, por la fuerza pública, en el marco de las protestas que se presentan en Colombia, desde el pasado 28 de abril. Sin embargo, la moción de censura en el Senado y en la Cámara de Representantes no prosperó. El fracaso de la moción de censura hacia el ministro de Defensa, Diego Molano por parte del Congreso no fue más que, un asunto de simples mayorías que buscan favores del gobierno Iván Duque.


Antes de continuar, es necesario entender cómo este mecanismo de control político es vulnerado en el presente.


Con la creación de la Constitución del 91, el ordenamiento jurídico colombiano tuvo grandes transformaciones como: la implementación de una amplia gama de derechos fundamentales, la creación de mecanismos de participación y protección, y la promulgación del concepto de armonía entre las ramas de poder y los demás órganos independientes del sistema. Uno de los propósitos de la colaboración armónica era que se acabara con la disonancia y todos los órganos del poder público se relacionaran bajo el control y la coordinación equilibrada.


Al ser Colombia un Estado Social de Derecho, la separación en tres ramas tiene por objeto evitar la concentración del poder en un solo órgano o persona. Con esto se pretende fomentar un balance, en especial entre el poder Ejecutivo y el Legislativo. En contraste con lo anterior, a lo largo de la historia constitucional en el país se ha notado cómo la rama Ejecutiva ha tenido y ha abusado de ciertos poderes especiales. Solo hasta la Reforma Constitucional de 1968 se dieron cambios fundamentales a las competencias del presidente con relación al Congreso.


El Congreso de la República de Colombia, además de hacer la ley (iniciativa legislativa) y reformar la Constitución tiene que, ejercer un control político al gobierno. La irresponsabilidad y el desequilibrio de poderes obligó a las constituyentes de la séptima papeleta, en 1991, a crear la figura de moción de censura. Esta, tenía como fin ser el medio de control por parte del Congreso sobre la rama Ejecutiva y de esta forma resguardar la armonía y establecer un precedente sobre la responsabilidad del Ejecutivo.


Con la moción de censura se puede hacer que ministros, jefes administrativos y superintendentes sean separados de su cargo y tengan una responsabilidad política por sus actuaciones. Para esto, se necesita como mínimo de la firma de la décima parte de los miembros de alguna de las cámaras para que proceda la moción y para que se tome una decisión, el quórum debe ser de la mayoría absoluta, es decir, la mitad de los miembros más uno. Esta figura se instaura cuando se sanciona la inasistencia al llamado del Congreso o cuando se sanciona un actuar político o personal de alguno de los funcionarios mencionados.


Según el texto ¿Es armoniosa la colaboración entre el Ejecutivo y el legislativo? de José Rodrigo Vargas del Campo, abogado de la Universidad del Externado y especialista en derecho constitucional, la moción de censura “es el más drástico de los mecanismos de control”. Sin embargo, en el país nunca ha prosperado una moción de censura. Esto se debe al hecho de que el sistema presidencial colombiano siempre ha estado muy vinculado al poder Legislativo. En ese orden de ideas, lograr la mayoría necesaria para la moción de censura requiere de un Congreso en el que, efectivamente, se manifieste una independencia de los poderes.


En la realidad, los partidos políticos son clientelistas. En consecuencia, los presidentes y su gabinete están protegidos por la rama Legislativa y es muy difícil que la estabilidad del gobierno de turno se vea afectada por este tipo de figuras de control político. En el presente, con una votación de 69 por el no y 31 por el sí, el ministro Molano fue apoyado por varios grupos políticos en el Senado. El Centro Democrático, el Partido Conservador y Cambio Radical, fueron los partidos que más votaron en contra de la moción, es más, días antes de la votación, habían anunciado su apoyo al ministro.


No hay cómo realizar oposición. Los partidos mencionados son claramente clientelistas. Es decir, su actuar legislativo no obedece a un compromiso real por sus representados, sino por sobretodo actúan en concordancia con lo que el Ejecutivo les pueda dar (la famosa mermelada). Ellos buscan congraciarse con el Ejecutivo y así recibir las prebendas que de él pueden obtener. Entonces evitar que se caiga el ministro es la manera de mantener la “armonía” con esta rama. En la Cámara de Representantes las votaciones a favor de la moción fueron solo 36, mientras que, 109 representantes votaron en contra del mecanismo. Gracias al apoyo del Congreso el ministro continuará en su cargo.


Por otro lado, cargos como el de Molano son de libre nombramiento y remoción, lo cual implica que el presidente tiene la potestad de destituir a sus ministros sin que se preste para investigaciones por parte del Legislativo. De entrada, se permite que el jefe de Estado pueda adelantarse a la moción de censura o las críticas de la opinión pública, para hacer cambios en su gabinete y de esa forma librarse de la responsabilidad.


Aquí el punto es que, hoy en día, el poder Ejecutivo tiene bastante libertad para actuar y, en consecuencia, la vigilancia y el control político propio de la rama Legislativa pierde validez e importancia. Es más, en la primera presidencia (2010-2014) de Juan Manuel Santos se dieron más de 20 cambios en su gabinete, son demasiados cambios para solo cuatro años. Lo cual demuestra que, efectivamente, nadie controla y/o vigila el actuar de los ministros.


Por lo que respecta a la variedad de funcionarios en el gobierno Duque, en los últimos tres años hemos tenido tres ministros de Defensa, y se han presentado cuatro intentos más de moción de censura: el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla; la ministra de Transporte, Ángela Orozco, y los exministros de Defensa Guillermo Botero y Carlos Holmes Trujillo.


Molano, asumió el cargo en reemplazo de Carlos Holmes Trujillo, quien murió en enero del presente año. A su vez, Trujillo tomó el cargo como ministro tras la renuncia de Guillermo Botero. Este último, dejó su puesto al notar que había perdido las mayorías en el Congreso colombiano y enfrentarse a una moción de censura por ocultar el fallecimiento de ocho menores en un bombardeo hacia las disidencias de las Farc, sería perjudicial.


Otro aspecto a considerar es que, gran parte del gabinete ministerial de los gobiernos cuentan con un respaldo dentro del Congreso de la República. Con la Constitución de 1991, se implementó la segunda vuelta; uno de los fines de está es que los demás partidos políticos pudieran unirse a los candidatos presidenciales y así se promoviera una mayor legitimidad al elegir al presidente.


Como resultado, el gabinete presidencial está compuesto por varios representantes de diferentes colectividades. Por lo general, el presidente elige a los miembros de los partidos con más curules en ambas cámaras y de esta forma asegura el respaldo político. En los casos en que se da la moción de censura tanto los ministros como el jefe de Estado cuentan con el apoyo de sus copartidarios y esto reduce el riesgo de que proceda la moción.


El fin de esta columna no es juzgar el actuar del ministro de Defensa, pero sí se quiere mostrar que, en Colombia mecanismos de control político como el de moción de censura serán siempre vencidos por el clientelismo existente entre las ramas Legislativa y Ejecutiva. La Constitución de 1991 lleva 30 años y hasta el momento no ha procedido una moción de censura. Esto se debe a la falta de control y la coordinación equilibrada entre los órganos de poder. Si el Congreso no puede hacer el control político, deberíamos pensar en mecanismos efectivos donde seamos los electores quienes hagamos ese control.


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