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Reserva natural en Alaska abierta para extracción petrolera: décadas de protección llegan a su fin

La administración Trump aprobó el desarrollo de industrias de gas y petróleo en el Refugio Nacional de Fauna Ártica en Alaska.

Arctic National Wildlife Refuge. Recuperado de: The Wildlife Society.

El día de ayer el Gobierno estadounidense concretó un proyecto que abrirá el paso para las perforaciones de gas y de petróleo en una de las zonas naturales más protegidas en Estados Unidos. El Ministerio del Interior anunció que comenzarán las preparaciones para la subasta de los arrendamientos de petróleo y gas del terreno, que probablemente se darán a final de este año. Si bien las perforaciones no podrán comenzar sino hasta después de diez años, las empresas que se queden con estos contratos podrán empezar su búsqueda por petróleo y gas. El terreno corresponde a unos 70.000 kilómetros cuadrados y es el hogar de osos polares y caribúes.

“Esta decisión es otra muestra del fracaso catastrófico de Trump como líder” -Tim Donaghy, PhD y Especialista Sénior de Investigación en Greenpeace USA.

Este programa es una victoria para el partido Republicano, que desde la presidencia de Reagan han puesto sus ojos en la reserva, que consideran como una fuente lucrativa. El partido demócrata había bloqueado las propuestas concernientes al terreno hasta la llegada de Donald Trump, pues en el 2017 la administración y los republicanos en el Congreso lograron autorizar al Departamento del Interior para que estableciera un plan de arrendamiento en la costa. Como parte del proceso necesario para asegurar el programa, el Departamento tuvo que hacer un estudio del impacto ambiental de la explotación. De acuerdo con el informe final, este tipo de actividades perjudicarían la fauna, pero sus efectos podrían reducirse limitando el uso de equipos pesados a un mes por año.


El proyecto ha sido apoyado por legisladores de Alaska, empresas energéticas locales y grupos nativos, quienes argumentan que es un paso adelante para la economía, pues proveerá trabajos para la población. Según Frank Macchiarola, el vicepresidente sénior de asuntos políticos, económicos y regulatorios en el Instituto Americano de Petróleo, la industria gasífera y petrolera ha demostrado que se podrá desarrollar sostenible y responsablemente.

“El plan de la Administración para arruinar este lugar con el fin de obtener ganancias petroleras privadas a corto plazo es ilegal” -Erik Grafe, abogado adjunto de Earthjustice.

Grupos ambientalistas y comunidades nativas como la Gwich’in se oponen firmemente a la decisión. Comenzar a perforar este terreno, de acuerdo con ellos, generará un gran impacto en el cambio climático, afectando la vida de las especies que ahí residen. Asimismo, calificaron el informe de insuficiente, pues este se habría basado en investigaciones que datan de años atrás y falla a la hora de abordar ciertos temas. Añadieron que el Departamento del Interior no mostró la verdadera magnitud de los riesgos. El director ejecutivo de Alaska Wilderness League, Adam Kolton, aseguró que “cualquier empresa que busque perforar en el Refugio Ártico se encontrará con enormes riesgos de reputación, legales y financieros”.


Tim Donaghy, PhD y Especialista Sénior de Investigación en Greenpeace USA, escribió una carta en respuesta a la decisión de la administración Trump. En ella, expuso que si al gobierno le interesara crear puestos de trabajo para la población, pondría atención a la economía creciente de las energías renovables. Aseguró que esta decisión abría el paso para que las industrias de petróleo y gas vieran la oportunidad de adentrarse a otros terrenos protegidos. Además, señaló que si se quería cumplir con lo pactado en el Acuerdo de París (del que Estados Unidos no hace parte), sobre mantener el cambio climático en 1.5 ºC, todos los combustibles fósiles del Ártico debían “quedarse en el suelo”.


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Fuente: The New York Times, The Washington Post, Greenpeace & El Mundo.


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