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Popularidad sobre mérito

Actualizado: 7 abr 2021

La mesa del consejo creativo le da la bienvenida al Senado de Colombia a los influencers, que no necesariamente por sus habilidades como legisladores ocuparán una curul, pero que indudablemente, atraerán a una Colombia que corre hacia un abismo convencida de que llegará a una cima.

Fotografía retomada de Revista Semana

La mesa del consejo creativo se reúne para discutir el nuevo rumbo del marketing de la marca que ya nadie consume, una marca a la que ya nadie le cree. La misma marca que goza de un esquema de seguridad en la capital, mientras que en los departamentos de Antioquia, Cauca, Nariño, y demás, según cifras del Indepaz, más de 10 líderes sociales mueren al mes, sin protección y con la excusa de una supuesta falta de recursos.

La misma marca que gana más de 32 millones al mes, mientras que con el nuevo salario mínimo, a un trabajador normal le costaría más de tres años y medio conseguir esa cifra, y por supuesto, sin gastarse un solo peso.


La mesa del consejo se reúne porque la estrategia del viejo con Crocs y del exportador de aguacates se convirtió en la producción de un Congreso supuestamente renovado, que con nuevas caras pero con las mismas ideas de siempre, quieren legislar a un país acostumbrado a cosechar en esas sillas cómodas del Senado, frutos que con el tiempo se van pudriendo.


Figuras como el comentarista deportivo Carlos Antonio Vélez o el actor Jorge Cárdenas son quienes suenan para unirse a las listas del Senado 2022 por el partido del Centro Democrático, que en cabeza del expresidente Álvaro Uribe está orquestando la estrategia. Por otro lado, la Colombia Humana, que no se quedó atrás al saber que el partido opuesto decidió usar este nuevo “marketing” en cabeza de Gustavo Petro, se ha encargado de contactar a figuras como la actriz Margarita Rosa de Francisco y la cantante Adriana Lucía.


La pregunta es ¿para qué? ¿es realmente una inclusión de un sector que poco se ve en espacios políticos? Y que por supuesto, necesita de una representación. O por el lado del Centro Democrático, ¿es una campaña que pretende la conversión de likes en votos, partiendo de la “trágica” situación de que Uribe ya no va a estar en el Congreso? Por parte de la Colombia Humana ¿es el temor que se refleja de que los contrincantes políticos utilicen este tipo de estrategias?


Es indudable que el sector cultural de Colombia, más específicamente, aquellos que se denominan “influencers” necesita una representación en el Senado, pues hay proyectos que los afectan directamente, tal y como lo fue la ley de regulación de la publicidad en los contenidos difundidos a través de las redes sociales.

Ahora bien, desde una mirada del marketing, la estrategia de los dos polos de Colombia no está mal, pues se traduce en ofrecerle a Colombia un personaje que mueve masas en las redes para trasladar a esos seguidores a las urnas. Para ejemplificar la situación, partamos de la situación hipotética de que la actriz Margarita Rosa de Francisco acepta su vinculación al Senado.


De esta manera, encontramos que es una actriz que cuenta con más de 1 millón de seguidores en la red social Instagram y partiendo de que esos seguidores pueden ser trasladados a la configuración política de Colombia, superaría en votos al expresidente Álvaro Uribe, que se destaca por haber sido uno de los senadores con más respaldo en Colombia, pues tan solo en las elecciones de 2018 fue el candidato con más votos con una cifra de 863.075, seguido de Antanas Mockus, quien obtuvo un resultado de 536.252 votos según cifras del diario La República.


Pero ahora, mirándolo desde un análisis político de la realidad que vive Colombia, es una estrategia que solo refleja la necesidad de una acumulación de poder a través de la supuesta materialización de los intereses sociales, pero que detrás solo esconde la necesidad de que dos bandos opuestos desempeñen un dominio “democrático” de las decisiones políticas en Colombia.


Sin más que decir, este capítulo llamado ‘popularidad sobre merito’ cierra con los versos grabados en el muro de la torre de Vela, extraídos de un soneto del poeta Francisco de Icaza, que expresan que “no hay en la vida nada, como la pena de ser ciego en Granada”, que si bien es cierto fue creada por la pena que produce no poder observar las calles, monumentos y todo lo que contiene la ciudad de Granada, en este contexto puede entenderse como la vergüenza que genera el hecho de que Colombia siga vehementemente a dos influenciadores, pero de la pena nacional.


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