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Omisión, un error que apaga vidas

Todos los hombres sabemos que no podemos decir “entiendo y siento tú rabia”, hablando de la violencia, violación y demás conductas enfermizas de algunos hombres. El simple hecho de haber nacido en el género masculino cambia mucho las cosas y nos pone en una orilla en la que hemos experimentado el acoso de una manera irrisoria y pequeña a la comparada con la que vive y batalla una mujer durante toda su vida. Lo que podemos hacer, es cuestionar el porqué de la conducta de algunos hombres. Es difícil pensar en que alguien puede llegar a agredir a una mujer de manera física, sexual y psicológica cuando por naturaleza tienen una mamá, o probablemente en muchos casos hermanas e hijas. Es de igual manera impensable imaginar que esas personas no sientan culpa o algún tipo de cargo en su conciencia, pero parece que no es así, al contrario, esta conducta inicia y se instaura en la cabeza de estas personas como un ideología más… sin pensar en los daños que le pueden causar a otras personas, sin medir consecuencias.

Foto: Fetraniaina Anatii Killahr
Foto: Fetraniaina Anatii Killahr

Siempre se nos ha dicho en la vida que nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos y nuestros actos bien o mal, se cobran y se pagan; esto es muy problemático y lo apoyo pero no puede ser una regla generalizada porque nuestro reflejo de lo que somos hoy es por la crianza que se nos dio, por aquellas experiencias buenas o malas que nos hayan marcado hasta ese momento en nuestra vida.


"Despréndete de todas las impresiones de los sentidos y de la imaginación, y no te fíes sino de la razón" - Descartes.

El machismo que invade nuestra cultura es longevo, más allá de lo que nuestros padres y abuelos puedan recordar, son costumbres e ideas que han perdurado por siglos y que reflejan muchos actos que no deberían ser normalizados como esos comportamientos y actos que atentan contra la dignidad de las mujeres. Muchos padres pasaron momentos tormentosos en su vida joven o, simplemente, creen que sus hijos deben ser educados de la misma manera en la que ellos lo fueron. Estas costumbres sobre posesionar a una mujer como un objeto deben ser abolidas, la tarea ahora es para aquellos hombres y mujeres que desean tener hijos, para que esos pequeños crezcan sin esas ideas que atañen hoy en día a nuestra sociedad.

Esto nos puede llevar a un punto muy importante, y es la educación y formación que muchos padres le dan a sus hijos. Cuando digo educación no se trata si se está en una universidad de prestigio o se pasó por un colegio de renombre, se trata de los valores desde la casa. Muchos de los hombres que son acosadores, violadores, pedófilos, violentos, entre otras cosas, es por la clara y directa culpa de sus padres, por no corregir sus conductas a tiempo y por no enseñarles a respetar las mujeres desde todo los puntos posibles.

                             Foto: Lucas Pezzeta.
Foto: Lucas Pezzeta.

Ahora bien, podemos ahondar en las familias disfuncionales o en general en el entorno en el que conviven los niños. Es aquí cuando el Estado debe hacer lo que debe, y es hacer valer los derechos de esos niños brindándoles mejores espacios para un desarrollo sano y con el amor que merecen bajo el cuidado de los entes correspondientes, podemos nombrar rápidamente el papel importante que tiene el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en estos casos. Este ente debe garantizar eso que muchas veces se pierde en muchas familias colombianas, ya sea por problemas económicos, de drogadicción, entre otros.


Seguro voy a parecer muy iluso, pero que lindo sería levantarse en una sociedad libre, con igualdad y mucho amor (del bueno) para dar, aquella en donde sin importar el género o cómo se identifique una persona, esta sea feliz, cumpliendo sus sueños y gozando de una buena salud física y mental. Remar todos juntos nos acerca más rápido a esa orilla soñada, a esa mejor sociedad.


















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