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La sangre que corría en silencio



Fuente: El Espectador


Colombia y el mundo fueron conmocionadas por la masacre del 11 de agosto. Luis Fernando Montaño Quiñónez, Álvaro José Caicedo, Josmar Jean Paul Cruz Perlaza, Jair Andrés Cortés Castro y Léider Cárdenas. Con nombres y apellidos me doy el momento de mencionarlos, muchísimo mejor que solo hacerles referencia como <<los cinco jóvenes afro que murieron hace más de 10 días>>. Personalmente, mientras me encontraba investigando para escribir estas palabras, llenándome de mucha más información que la de una noticia pasajera, se me aguaron los ojos. Puede que los medios nacionales y, en especial, los internacionales comenten que “el país ya se acostumbró a la violencia y muertes”, pero me niego a creer eso. Me niego a aceptar que el asesinato de cinco menores, de cinco personas en potencia, pueda parecernos normal.


Para quienes de pronto no saben bien lo que pasó, y su única fuente de información fueron las historias de Instagram y comentarios en Twitter; en la mañana-tarde del 11 de agosto se presume que los cinco jóvenes fueron a cañaduzales cerca de donde residían. Algunas personas cercanas a ellos comentaron en diferentes medios que iban de vez en cuando a estos alrededores para pasar la tarde. Solamente que esta vez no regresaron. Luis, Álvaro , Josmar, Jair y Léider serían encontrados horas después por sus padres. Es importante destacar que hay varios aspectos del caso que pueden generar shock (si es que el hecho de 5 muertes en sí no lo hizo); tenían entre 14 y 16 años, eran afrodescendientes y se sospecha que policías fueron los responsables.


Deseo primero enfocarme en el carácter étnico de las víctimas. ¿Por qué es relevante? Hace no tanto ocurrieron las protestas de Black Lives Matter. Diría que estas sucedieron solo en Estados Unidos, pero su apoyo (física y virtualmente) se dio en diferentes partes del mundo. Incluso, pude ver en diferentes redes sociales su apoyo acá en Colombia, ya sea por noticias, historias de Instagram de conocidos o el famoso blackout Tuesday, en el cual las personas se desconectarían de las redes durante todo ese día. Vi muchas personas colombianas que llevaron su apoyo hasta ese punto. Tengo que dejar claro que este apoyo está bien, discriminación e injusticia es bueno resaltar que está mal en cualquier lugar. Pero con lo sucedido en Llano Verde ¿se tuvo la misma visibilización? Se sabe bien que no. Aunque la noticia sí tuvo eco en redes sociales (por personas y medios de comunicación), ¿por qué no ocurrió algo como en Estados Unidos?, ¿fue acaso la pandemia, que dificultaba ejercer el derecho a la protesta? Un profundo no, porque de ser así, no hubiera habido hace algunas semanas en la ciudad de Cali una protesta para mostrar apoyo a Álvaro Uribe. Algunos de ustedes podrán decir que claro, Uribe es una figura pública, lo que aumentaría la recepción de la noticia, pero entonces les dejo una pregunta ¿George Floyd lo era también?


El segundo punto importante es la sospecha de los culpables. Según se informó, cuando los familiares llegaron a los cañaduzales vieron a los dos “vigilantes” del lugar con armas blancas, machetes, presuntamente untados de sangre. Además, se dice que vieron a dos policías dejar la escena del crimen mientras se buscaba a los jóvenes entre los cultivos de caña. Claramente la Fiscalía está llevando a cabo la investigación permanente, y personas en altos rangos del Gobierno se mencionaron al respecto para establecer que se encontrará justicia.


Respecto a la visibilización del caso, algunas protestas se llevaron acabo el 19 de agosto al frente de la Fiscalía de Cali por líderes sociales de Llano Verde demandando justicia. A pesar de esto, es triste realizar la comparación con el caso estadounidense. Cabe aclarar que no estoy proponiendo que obligatoriamente salgamos a destruir las calles, pero, en especial siendo originario de Cali, me duele ver que para los colombianos la injusticia local se puede pasar por encima como cualquier aspecto del día a día.


Aún no sabemos qué ocurrió, quiénes son los responsables o qué pasara con los asesinatos, pero debemos tener por seguro que fue algo que sí ocurrió. Bien se sabe que Colombia se ha enfrentado a una realidad de violencia constante. Toma solo poner cualquier canal de noticias para seguro ver algún asesinato nuevo, entonces ¿cómo no insensibilizarnos con todo esto? Es la realidad, y es triste, lo sé, pero como dije anteriormente, me niego a creer que somos un país que toma esto por hecho. Luis Fernando Montaño Quiñónez, Álvaro José Caicedo, Josmar Jean Paul Cruz Perlaza, Jair Andrés Cortés Castro y Léider Cárdenas. Esos son los nombres que espero que resuenen, en vez de convertirse en otra de las muchas tristes noticias de quiénes son asesinados y los medios ni siquiera se toman el tiempo de mencionar sus nombres.

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