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Hablando Solas: Un diario para todas

De niña tuve un diario en el que escribía todas las cosas que eran significativas para mí. De lo que recuerdo, ahí escribí sobre el día en el que aprendí a montar bicicleta, del primer cumpleaños que celebré con una fiesta de disfraces y lo más grave que escribí pudo ser la primera pelea que tuve con mi mejor amiga de la infancia. El diario es un libro o cuaderno en el que una persona escribe día a día sus vivencias o pensamientos y por supuesto que el de cada una está lleno de historias distintas e importantes. Sin embargo, para Gabriela su diario era un libro en el que hablaba sola, un lugar en el que podía puntualmente ser ella y al mismo tiempo, desahogarse de lo que eso significaba.


Es cierto que los diarios son libros personales, íntimos, privados y que quizá en la interrelación que existe entre el lugar propio, entendiéndose como un espacio en el que podemos ser nosotros mismos; y los objetos que consideramos como nuestros, formamos un vínculo que nos hace parte de ellos y que nos permite sentirlos como parte de nosotros. Por eso, para Gabriela su diario era un espejo en el que podía verse y hablarse a diario. “Yo tuve bulimia en una época de mi infancia y eso se fue digamos que “disfrazando” de otro tipo de trastornos. Yo estudié publicidad. He trabajado en agencias publicitarias desde hace más de 4 años y esos fantasmas un día se aparecieron ante mí de nuevo y me sentí pequeña, me sentí insignificante y empecé a replantearme si debía retomar estas acciones que antes había dejado que son negativas hacia mi cuerpo. Entonces me decido a abrir una cuenta de Instagram, como si fuera un diario, como si fuera un blog, en donde empecé hablando de feminismo, de acoso, de lo que yo también sentía acerca de la forma en la que nos vemos las mujeres y de cómo yo me sentía por dentro”.


Es así como nace Hablando Solas, el proyecto de Gabriela que empezó como un blog personal y que ahora cuenta con once mil seguidores activos en su cuenta de Instagram. “Hablando Solas nace de una necesidad individual, propia, de contar algo que me estaba sucediendo”. También conocida como Coral del Este por su faceta de cantautora, Gabriela me cuenta que al principio no era un proyecto que pensara como algo público, que solo lo hacía por gusto, porque era un buen lugar para desahogarse. “A veces la gente que tiene trastornos de la conducta alimentaria es muy solitaria porque existe ese miedo de que las personas no te van a entender, de que te van a juzgar, entonces abro esa cuenta de Instagram. Yo le había puesto “hablando sola” y la red no me permitió ese usuario porque ya existía, entonces por cosas de la vida se lo cambié a Hablando Solas”.


Los trastornos de la conducta alimentaria se definen como alteraciones específicas y severas en la ingesta de los alimentos, observadas en personas que presentan patrones distorsionados en el acto de comer y que se caracterizan, bien sea por comer en exceso o por dejar de hacerlo; lo anterior en respuesta a un impulso psíquico y no por una necesidad metabólica o biológica. Este grupo de enfermedades es complejo y engloba a una serie de entidades patológicas que, aunque comparten ciertos atributos, varían enormemente en cuanto a sus expresiones físicas, psicológicas y conductuales. A pesar del gran despliegue de recursos utilizados en las últimas décadas para su comprensión, el origen preciso de estas alteraciones aún no ha podido ser dilucidado. Los dos tipos principales de trastornos de la conducta alimentaria son: anorexia y bulimia nerviosas. (Fassino S, Daga GA, Pieró A, Delsedime N. Psychological factors affecting eating disorders. Adv Psychosom Med. 2007; 28:141-68)

La fundación comenzó a moverse a través de la cuenta personal de Gabriela y al mismo tiempo empezó a consolidar una audiencia para la que parecía importante el amor propio y los temas sobre el cuerpo, que evidentemente y como afirma la misma Gabriela, ha estado tan fracturado históricamente en las mujeres, porque a diario somos víctimas de abusos y de constantes episodios de acoso y por ende, de múltiples tipos de violencia hacia nuestros cuerpos, episodios que en muchos casos pueden llegar a detonar un trastorno de la conducta alimentaria. Esto último es la razón porque la que, básicamente, Hablando Solas es un lugar que cuenta la historia de muchas que querían, precisamente, hablar. “Empezamos a hacer encuentros presenciales de terapia de grupo, para hablar, para soltar, fue precioso, los llevo mucho en la memoria porque era nuestro espacio sagrado que hoy en día también se replica eventualmente, es cada domingo, pero presencial fue bastante conmovedor y a mí en mi proceso personal me ayudó mucho a liberar y a poder avanzar mucho más en mi recuperación”.


Segunda reunión de Hablando Solas. Foto tomada de su cuenta de Instagram: @hablandosolas
Segundo encuentro presencial de Hablando Solas. Foto tomada de su cuenta de Instagram: @hablandosolas

Según el Estudio Nacional de Salud Mental en Colombia, dos de cada cinco personas de la población presentan en algún momento de su vida un trastorno mental. Sin embargo, son escasos los estudios respecto a los trastornos alimenticios y apenas se estima el porcentaje de personas que lo padecen. “Colombia es un país bastante prematuro en los temas de salud mental y en las políticas sociales frente al tema. Quienes van a una EPS para que se les trate un trastorno de la conducta alimentaria saben que no es para nada algo que garantice que vas a estar mejor y los centros de ayuda son costosísimos, estamos hablando de que por semana te pueden cobrar un millón de pesos por tu tratamiento". De ahí también nace la idea de Gabriela, de ese sinsabor que deja el hecho de saber de primera mano que, para algunas personas como ella, en muchos casos no existen alternativas. "Hago todo el papeleo por la Cámara de Comercio y empiezo a convocar psicólogas y encuentro a tres seres humanos maravillosos que no solamente han pasado también por un trastorno de la conducta alimentaria sino que tienen esa empatía y esa pasión por ayudar realmente sin esperar mucho a cambio para esas niñas, esas adolescentes, que nunca han podido tener un auxilio. Entonces empiezo también a sacar de mis ahorros, a invertir, a pensar en nuevas formas de diseños para una colección que ayude para lograr un fondo y que Hablando Solas pueda consolidarse como Fundación".


Durante la pandemia de este año, debido al encierro y a las condiciones por las que todos tuvimos que mantenernos frente a nosotros mismos, se desataron muchos quiebres emocionales. Para la suerte de algunas, salen los trámites de la Cámara de Comercio y Hablando Solas ya puede actuar como una fundación. "En este momento tenemos 46 pacientes y estamos también manejando no solo la parte psicológica sino la psiquiátrica porque también es muy necesario, entonces estamos construyendo porque no es nada fácil y el sueño y la visión es llegarle a muchas más mujeres, atender a todas las que tenemos en lista de espera porque es gigante, para poder luchar juntas contra los trastornos, tan llenos de tabúes, tan discriminados también y tan abandonados por el Estado y el sector de salud".



Colección Hablando Solas. Fotos tomadas de su cuenta de Instagram: @hablandosolas
Colección Hablando Solas. Fotos tomadas de su cuenta de Instagram: @hablandosolas
"Hablando Solas es una de las cosas más importantes de mi vida. Yo todavía no tengo las palabras para describir todo lo que esto significa para mí y todo lo que significa y transmite en los demás". Gabriela Delgado, fundadora de Hablando Solas.

El nombre "Hablando Solas" fue una señal directa de que el proyecto debía pasar de ser un diario personal a un proyecto colectivo y Gabriela lo notó durante el trayecto que ha tenido la fundación y al mismo tiempo se dio cuenta de que era necesario empezar a construir, a formar un colectivo. "Ha sido increíble, a veces las cosas pasan, claramente respecto a la construcción de marca esto fue una casualidad en la que el concepto se había dado por algo". Hablando Solas es un espacio que se consolida como un encuentro para todas, en el que cada una puede hablar de sus enojos personales, de lo que se no se habla con nadie, que es precisamente el significado que Gabriela construyó a partir de esos espacios en soledad que tuvo con ella misma, en los que destapó tantas cosas propias. "Yo soy experta en hacer monólogos cuando estoy sola en la casa, me hablo, me miro al espejo, me analizo y siempre fue un tema de hablar sola sobre lo que siento, sobre lo que me pasa y siempre aprovechaba esos momentos para hacerme una terapia. Haz de cuenta el diálogo, el canto, esa era siempre mi manera".


"Estamos hablando solas, pero no estamos solas. Hay muchas como nosotras".

Charlas de Hablando Solas. Fotos tomadas de su cuenta de Instagram: @hablandosolas
Charlas de Hablando Solas. Fotos tomadas de su cuenta de Instagram: @hablandosolas

Emprender a través del proyecto ha sido un reto personal para la fundadora. Ella misma describe que aún cuando el mercadeo y la publicidad siempre traen retos, al principio la acogida de la gente fue increíble. Aún así, acepta que actualmente no es el fin de la fundación convertirse también en una marca porque no hay cómo y que esa es la cruda realidad. "Yo estoy tocando puertas para que nos llegue algo más grande que nos inyecte capital, pero ahora todo ha sido con las uñas. Emprender en cuanto a una organización sin ánimo de lucro tiene que verse como algo tan fundamental y tan bien estructurado siempre frente a la recolección de recursos y frente a esos miles de planes para saber qué hacer. Porque yo respondo por la psicóloga, la psiquiatra y por el paciente. Hay que saber manejarlo y no ha sido fácil. Muchas veces quise tirar la toalla, pero ahora mismo sé que es algo de mucha paciencia y perseverancia".


"Qué bueno sería ayudar más, que el mundo sepa de esto. Eso es lo que me levanta cada día, más que pensar en el proyecto es pensar en esas niñas que hoy en día escriben y me cuenta que el tratamiento ha ayudado. Todas las noches pienso en cómo remar para avanzar, por ahora es lograr más posicionamiento y una mano grande que nos ayude". Hablando Solas es un proyecto de vida de Gabriela Delgado, pero al mismo tiempo es una diario abierto que ella quiso compartir con las demás para que también pudiéramos escribir y hablarnos a través de él. Es un diario que dejó de ser un espacio seguro para ella y se convirtió en un nuevo reto para los conflictos internos de todas, en un lugar en que no nos sentimos solas cuando hablamos de nosotras mismas.

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