#EnContexto

El Urabá Antioqueño: una región que es de todos, pero que no es de nadie

El lunes 31 de Agosto me reuní con Lina Corredor, una docente de Bogotá que ejerce su profesión en Carepa, un municipio del Urabá Antioqueño. Esta es la primera parte de nuestro especial sobre la región norte del país.


Buenos días, muchas gracias por acompañarnos pues el día de hoy. Entonces pues, para empezar, cuéntanos un poquito sobre ti, danos una breve información importante.


Listo dale, pues muchas gracias por la invitación. Me parece muy importante abrir estos espacios de conversación porque creo que es indispensable que empecemos como a conocer un poquito de Colombia más allá de los medios y de los imaginarios que hemos construido.


Te cuento, bueno pues yo soy politóloga de formación. Yo estudié Ciencia Política con énfasis en resolución de conflictos en la Universidad Javeriana; trabajé un tiempo en proyectos de cooperación internacional, enfocados a proyectos productivos, restitución de tierras, acompañamiento a comunidades que… pues han sido víctimas del conflicto en diferentes procesos de reconstrucción del tejido social y demás; he estado en el canal del Dique, que es una región entre Bolívar y Atlántico, específicamente con Nuevos Territorios de Paz, que es un programa del DPS (Departamento Administrativo para la Prosperidad Social) y de la Unión Europea. Estuve también con el CINEP (Centro de Investigación y Educación Popular Programa Por la Paz) en el acompañamiento de un consejo comunitario en el bajo Atrato, en un tema de restitución de territorios colectivos, específicamente de dos consejos de comunidades negras, y desde el 2018 estoy con la organización Enseña por Colombia, que es una organización que busca cerrar la brecha educativa a partir de llevar profesionales a lugares de altas necesidades.


Entonces desde febrero del 2019 soy docente en una institución educativa rural en el Urabá Antioqueño, soy docente de todas las asignaturas de sociales. Realmente el propósito es a través de la educación cerrar brechas de desigualdad para que los estudiantes tengan como diferentes perspectivas pues sobre el mundo, sobre Colombia, sobre la educación, sobre sus proyectos de vida… y bueno, en eso estoy en ese momento.


Vale perfecto, y pues haciendo referencia a lo que dijiste de aprovechar estos espacios, pues quiero utilizar también este espacio para de pronto cambiar un poquito los estereotipos que se tienen del Urabá Antioqueño y especialmente la zona que, pues usualmente se le hace referencia como “el nido del conflicto armado”, entonces te quería preguntar ¿estos estereotipos son tan notables como se cree popularmente? Y pues ayudarnos a “aterrizar” ya en contexto.


Listo, entonces para responderte esa pregunta te propongo… te voy a mostrar un mapa del Urabá, como para que entendamos un poquito cuál es la riqueza de la zona y por qué se la llama entonces como “el nido…”, sobre todo del clan Úsuga ¿no? Que es uno de los actores importantes del conflicto, mas no como de todo el escenario de violencia política.


Para responder esta pregunta es importante que nos situemos geográficamente, porque realmente la mayoría de conflictos sociopolíticos, y específicamente en el caso de Colombia, tenemos lugares geoestratégicos que resultan ser como lugares disputados entre actores, y el Golfo de Urabá resulta ser uno de esos territorios. Entonces, en el Urabá Antioqueño, es esta parte de acá donde estoy señalando con el mouse, y el Urabá Chocoano es toda esta parte de acá. Entonces, si nos damos cuenta, el Urabá termina siendo una subregión que incluye varios departamentos, ¿cierto?, pero que comparten unas mismas dinámicas en términos geográficos y comerciales, sobre todo, principalmente por el Golfo.


Entonces, en el Golfo están tres puertos importantes: el de Turbo, el de Necoclí y acá hay otro en Acandí, que les permite a estos tres puntos ser lugares estratégicos económicamente, porque acá vienen los barcos, las embarcaciones de digamos, de comercio internacional vienen y se llevan productos de alta calidad de Colombia. El más reconocido de estos es el Puerto de Turbo, y si nosotros pensamos, por ejemplo, en los imaginarios que tenemos de Turbo como lo que vemos en las noticias y demás, hay un fuerte mensaje sobre que Turbo es un lugar lleno de violencia, de presencia de grupos armados y demás, pero esto no solamente es en Turbo, sino que está a lo largo del Golfo, principalmente con lo que te dije pues, el clan Úsuga, que sitúa un origen hace algunos años en la subregión del Urabá, pero que se ha ido desplazando por el resto del territorio nacional.


A la vez, tenemos un lugar geoestratégico en términos de ubicación meridional (creo que se llama), que es a partir de la luz solar que le llega a esta región en específico del mundo. Entonces, por ejemplo, acá les puse un banano para comentarles un poquito que la economía principal [de la subregión del Urabá Antioqueño] es la economía bananera. Con esto se incluye el plátano, el banano y diferentes familias que surgen de esto. El camino bananero viene desde Mutatá, sube a Chigorodó, Carepa, Apartadó, pasa por Turbo y termina aproximadamente como en la mitad de Necoclí. Entonces, este camino bananero es, imagínate una autopista gigantesca, súper moderna pues, así como muy al estilo norteamericano, que a sus dos costados tiene un montón de plataneras. Pero entonces lo que ha sucedido históricamente, también con la economía bananera, es que los dueños de estas economías son sobre todo empresas multinacionales, y en el caso de Colombia tenemos dueños que son de Estados Unidos, que son de China, Francia, Canadá, y esto nos permite un desarrollo económico con base a este producto en específico, pero que tiene unas dinámicas sociales muy particulares.

En esto quisiera traer a colación la historia de la masacre de las bananeras, que, si bien no acontece en la región del Urabá, sino en la de Ciénaga, Magdalena, las condiciones laborales se asemejan un poco a las que se retratan en la historia de la masacre de las bananeras. Los jornaleros, que son las personas que trabajan cortando las plantaciones, no tienen unas condiciones… muy del siglo XXI, llamémoslas así, muy del siglo XXI, sino que por el contrario se mantienen unas dinámicas laborales, y por lo tanto económicas, que están muy ancladas como a una explotación laboral y a una falta de reconocimiento por el trabajo que pues se realiza.


Esto yo lo ligo mucho con la condición de vida de las personas, y es que si bien la mayoría de las personas que tienen un empleo estable en la región, trabajan con las fincas bananeras, están supeditadas a una lógica económica que tiene que ver con multinacionales, con falta de reconocimiento de derechos laborales en sentido estricto, y por otro lado con la presencia de grupos armados por la ubicación geoestratégica. Esto en el auge del conflicto armado tuvo unas afectaciones muy fuertes para la región que se vieron traducidas específicamente en desplazamiento forzado y en despojo de tierras, y lo quiero mencionar porque eso nos permite analizar demográficamente mejor a la subregión del Urabá porque es una subregión que tiene un mix cultural, que es Chocó y Antioquia, pero que a su vez tiene una complejidad demográfica porque la subregión es resultado de un proceso de desplazamiento y de despojo de tierras por varios grupos armados desde hace más de 20 años.


En estos territorios se hizo un pacto entre grupos armados para que permitieran que las personas retornaran. Este retorno implicó de alguna manera una “reactivación de la economía”, y lo digo entre comillas porque fue un boom digamos de personas de diferentes lugares que llegaron a la subregión de Montería, del Sur de Antioquia, también del centro del país. Entonces, las personas que actualmente viven en Urabá son, digamos así para resumir, es una mezcla cultural entre Chocó y Antioquia, que se le suma la Costa, además son resultado de un desplazamiento y un despojo de tierras que hacen un retorno a mediados de los 2000, y que, a lo largo de estos años que han pasado, han consolidado una economía muy ligada a como los negocios paisas, esto de comercio y de que… tú pasas por los pueblos del Urabá y encuentras todo, todo lo que encuentras como en el centro de Medellín también.


Entonces, caracterizan a la región, de alguna manera, como una tierra que es de todos, porque tiene muchas personas y muchos orígenes, pero también como una tierra que no es de nadie porque nadie se apropia de los procesos, no hay una construcción de un territorio colectivo, como de una noción de esto es de todos entonces trabajemos por… no sé, mejorar los procesos de participación o cosas así, sino que cada uno hala para su lado y eso se nota mucho en la cotidianidad. Entonces, con todo este contexto, yo respondería que sí, es una subregión que ha sido fuertemente azotada por la violencia sociopolítica, por el abandono del Estado, y con abandono quisiera mencionar que no es un abandono absoluto, sino que es una presencia diferenciada: el Estado está de algunas maneras, pero no está en la manera de satisfacer los derechos de los ciudadanos, y que esto genera unas dinámicas de emprendimiento, de economía pujante, de personas muy resilientes, pero que a su vez ya naturalizaron las dinámicas de la violencia y como los vejámenes que esto dejó. Entonces, cuando yo hablo con mis estudiantes de masacres, por ejemplo en el marco de economía política que analizamos conflicto armado colombiano, que analizamos masacres o violaciones a derechos humanos, o que analizamos cuál es la diferencia, esto lo estamos analizando esta semana, qué es una masacre y qué es un… ¿qué fue lo que dijo Duque?


Un homicidio colectivo, sí


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Estas dos diferencias, digamos que analizamos esto y para ellos es completamente natural y normal este tipo de conversaciones porque es lo que han escuchado en la cotidianidad. Entonces, me decía un estudiante, me escribía por Whatsapp un estudiante que le envié la guía de esto, y me dijo que le había parecido muy chévere la noticia y el concepto y demás, y me dijo:

“Profe, pero esta semana en el Milagro, en el barrio en donde está el colegio, mataron a dos pelados y eso no sale profe”

y yo “Robert pues ¿quiénes eran, qué pasó?” y me dijo “ah no profe es que ellos estaban con La Empresa”. La Empresa es la fusión entre el grupo paramilitar que tenía presencia allá, que son las AGC, sumado con pandillas que funcionan y distribuyen droga en los municipios. Entonces él realmente me decía “profe pues es que estaban con la empresa, seguramente hizo mal un negocio entonces…”. Es sorprendente cómo para algunas personas puede ser algo muy chocante, pero para ellos ya es normal y el reto está en desnaturalizar ese tipo de concepciones.


Retomando algo también que dijiste de los grupos insurgentes y el desplazamiento de personas, ¿cuál es esta relación que se da entre la tierra y pues la economía bananera de la región?


Hay una característica ahí muy importante, que no solo sucede en la subregión del Urabá, sino en varios lugares, y es el tema de los monocultivos, que esto ha afectado (pues yo le digo afectado, pero una persona desde una lectura muy económica te va a decir que eso ha beneficiado al desarrollo económico del país, pero desde mi lectura ha complejizado y ha afectado sobre todo al desarrollo social. Lo pienso como más específico como, al tener solo una opción de trabajo estable en la subregión, digamos las familias urabaenses, el trabajo estable que piensan es en las fincas bananeras, y lo piensan desde varios lugares. Entonces los pelados que logran estudiar en una universidad, ser profesionales y demás, se desarrollan profesionalmente en labores técnicas de las bananeras, y las personas que no tienen esta oportunidad de educación superior, se desarrollan laboralmente como jornaleros, o digamos en esta escala de trabajo físico, dentro de las bananeras.


Eso nos direcciona el desarrollo económico y el pensamiento de las personas en términos de qué oportunidades hay y es que… ¡no hay! Justamente es eso, las limita y crea pensamientos muy obtusos, le llamaría yo, y es que ellos finalmente reconocen que sí, la economía bananera ha dotado de mucha riqueza económica a la región, pero estas empresas no han tenido como una responsabilidad de retribuir de alguna manera en desarrollo social y en calidad de vida de sus habitantes, este desarrollo económico que se ha creado a partir del producto especial.


Digo especial porque, se me olvido mencionarlo antes, el banano tiene una categoría por letras. Entonces está el banano tipo C, tipo B y tipo A. El banano tipo A es como… no sé el banano top, como el que se lleva a exportar a Alemania, a Estados Unidos, a China, y dentro del A hay categorías de 1A, 2A, 3A. El banano del Urabá tiene una categoría de triple A, lo que quiere decir que, frente a otras economías bananeras de Ecuador, Guatemala, Honduras, de Nicaragua, de Brasil, nosotros tenemos el mejor banano de exportación. Esto es específicamente por la ubicación geoestratégica, y es que en este camino bananero que te señalé antes, hay una exposición solar mayor a ocho horas diarias, eso no sucede en ningún otro lugar del mundo.


Con esto vuelvo al tema de los actores armados, y es que justamente: la subregión se volvió un foco de que tú le pones cualquier plantación y eso te va a dar. Además, tienes la posibilidad de que en menos de una hora tú te puedes movilizar desde Chicodoró hasta Necoclí, entonces tienes una facilidad de transporte de estos productos muy alta.


Pensándolo en términos del desarrollo social, esto se ha visto permeado dentro de la cosmovisión de las personas allá porque conciben únicamente una economía legal, estable, pero a su vez ya tienen normalizado los otros tipos de economía ilegales, pues porque han estado históricamente y porque muchas familias que no acceden a esta economía formal, este otro camino les es completamente viable, normal justificado socialmente. Como te mencioné antes, muchos de los pelados trabajan con La Empresa o La Oficina (le dicen de las dos maneras) y para ellos es un trabajo común y corriente. Les pagan, tienen… pues no honorarios, pero sí les dan como unas comisiones por trabajos especiales y demás. Cuando leemos desde afuera este tipo de situaciones decimos “no pues eso se llama reclutamiento de menores”, pero si lo miramos con la lupa puesta en la región, pues simplemente son maneras de sobrevivir, y son economías normales para la región y que la gente las ve como opciones de vida muy legítimas.


Y frente a la responsabilidad social que se debe tener dentro de la región, ¿cuál ha sido la presencia, o en su caso ausencia, del Estado en esa retribución de la región? Respecto a que es una zona muy importante en la parte económica.


Creo que tiene que ver con que muchas de estas empresas multinacionales, sobre todo bananeras y de palma de aceite que es la economía que está creciendo recientemente, están asociadas con los grupos paramilitares. Esta relación tiene una característica muy de mercenarios, entonces las empresas han obrado de alguna manera con unos intereses económicos y han respondido a las dinámicas de la región a partir de la presencia de estos grupos armados y han ocasionado grandes desplazamientos, sobre todo al final de los 90’s. El retorno como te dije fue a mediados de los 2000. Sin embargo, aún hoy se sabe como una verdad a gritos, que las bananeras trabajan con los grupos paramilitares, que son como su brazo armado y que son los que finalmente los protegen como de cualquier tipo de amenazas a sus intereses económicos.


Acá llega un tercer actor, los gobiernos locales y las familias políticas, y en esto si quisiera hacer una aclaración sobre lo que llamamos maquinaria política. Nosotros desde la ciudad, desde la capital, concebimos que la maquinaria únicamente está allá en esos pueblitos chiquitos en donde no hay nada, donde no hay alcaldía. Las maquinarias políticas funcionan prácticamente en todo el territorio nacional, y de hecho hay unos estudios súper chéveres de Indepaz que nos han señalado que en las últimas elecciones, específicamente en la subregión del Urabá, había una fuerte presencia del partido Liberal y del partido Cambio Radical, que estaban vinculados a esta relación tradicional de las empresas bananeras, los grupos paramilitares. Ellos llegaron a ser el tercer actor aliado y han creado como una dinastía política. Por ejemplo, el alcalde que estaba hace un año estuvo investigado por nexos con paramilitarismo, narcotráfico, lavado de activos y otra cosa… extorsión creo que era. Estaba investigado por todo esto, el tipo finalmente creo que fue exonerado de esto, y el actual alcalde fue resultado también de una dinámica de compra de votos y de corrupción abierta que se dio en todo el municipio.


Yo particularmente fui jurada de votación en octubre y de verdad fue impresionante ver que realmente la compra de votos existe y las personas que trabajan principalmente con estas maquinarias ahorita son jóvenes. Entonces, la mayoría de pelados, 18-20 años, estaban en la calle ofreciendo plata por compra de votos y tranquilamente la gente iba y compraba, y venía a la urna a introducir el voto en la cajita. Nosotros hicimos el debido proceso de denunciar a las autoridades que estaban ahí alrededor de la mesa. No había presencia de la MOE (Mesa de Observación Electoral) sino había presencia de la Registraduría y de… no me acuerdo qué otra entidad, bueno estaba la policía, pero… no hacían nada.


¿Nada?


Uno le entregaba como la denuncia, el reporte y literalmente me miraban y sonreían como

“ay… tan linda”.

Yo creo que con esto ya terminamos lo que es la parte 1. Entonces muchas gracias Lina por tu tiempo, y ya continuaremos con la parte 2.


Lina Corredor tiene un proyecto en el municipio de Carepa de donación de equipos tecnológicos para el uso institucional de sus estudiantes. Si usted, querido lector, o alguna persona que conozca quiere participar en esta donación la siguiente información es relevante para usted:

Para más información puede contactar la página de Instagram @laproelina



Espera la segunda parte de este especial el sábado 19 de septiembre.


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