#EnContexto

¿Desde cuándo los procedimientos son asesinatos?

La Policía colombiana no se ayuda y sigue perdiendo la confianza de la ciudadanía. Esta vez, dos uniformados de la institución acabaron en la ciudad de Bogotá con la vida de Javier Ordóñez, un abogado de 44 años de edad.



Archivo Particular

Estos fenómenos de abuso no pasan únicamente en los Estados Unidos (espero que nadie lo piense) pues lamentablemente no es nuevo. En cada marcha, en cada accionar de la ciudadanía por hacer valer sus derechos, algo pasa, ya sea que una persona pierda la vida, quede en coma, o si le va bien, reciba un par de golpes por parte de quienes se supone, nos cuidan y velan por nuestra integridad.



Ordóñez estaba en estado de embriaguez, alguien diría, “pues no era un santo”, pues a esa persona que piensa así debo decirle que no excuso su accionar. Sin embargo, es claro que los uniformados sobrepasaron ( y por mucho) lo que les está permitido hacer… ¿por qué no esposarlo sin tener que hacerlo sufrir con más de 7 descargas eléctricas con las taser? ¿O entonces van a matar a punta de descargas a todos los borrachos que se ven día a día en nuestra ciudad? No, así no es. El derecho a la vida debe primar, siempre.


Video en el que sufre el abuso Javier Ordóñez. (Advertencia, contenido sensible).


Video tomado de Twitter


Si no existiesen los celulares, que hubiera pasado con este caso... me pongo a pensar también en aquellos ciudadanos que no cuentan con la valía del Estado, porque es claro que para el gobierno y las instituciones que la conforman, existen ciudadanos de primera, segunda, tercera, cuarta y quinta categoría. ¿Qué me dicen de aquellos ciudadanos que por distintas razones están en la calle? Abusos tras abusos, pero como lamentablemente no los graban, pues eso se queda así.



Javier Ordóñez deja a sus dos hijos de 11 y 15 años de edad, ¿qué decirles a ellos? Esa para mí es una buena pregunta, todos tenemos, o teníamos la idea (como debería ser) que la policía esta para cuidarnos, no para matarnos. Lamentablemente se está dejando otra percepción que es muy justa y que yo comparto. No voy a entrar a generalizar, no me gusta hacerlo, pero si debo decir que la policía como institución tiene muchas manzanas podridas, esas que matan, que sobornan para no multar a la gente, que miran como te roban y se hacen los que no vieron, esos que por tener una placa incumplen una regla de tránsito y nadie les puede decir nada.



Ser una manzana podrida no es únicamente matar gente, obviamente existen diferencias, pero si usted, sabiendo la posición que ocupa, ha realizado alguna de estas acciones, no sé por qué no se puede equivocar y terminar matando a un ciudadano por un mal procedimiento. Si usted es policía, y por alguna razón me está leyendo, lea con atención el anterior párrafo. Honestamente evalúese y piense en si ha realizado alguna de estas acciones. Si no es así, déjeme felicitarlo y ojalá que todos los uniformados fueran así.


Para cerrar, quiero que pensemos en que se debe hacer para que realmente la policía tenga un buen funcionamiento. Los procesos de selección, los instrumentos que se utilizan y el entrenamiento para el uso de estos.


Cortesía título: Laura García



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