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De "Top Police" a vicepresidenta de EE. UU


Kamala Harris Recuperado de Reptors

Con euforia se vivieron los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre del año pasado. Por primera vez llegaba a la casa blanca, como vicepresidenta, una mujer, que representaba la cuota inclusiva en la campaña de Joe Biden ya que además de ser mujer y afro, es hija de inmigrantes con padre jamaiquino y madre de la India. Kamala Harris representaba, en campaña, la lucha por las minorías en un país bastante agitado en estos temas por lo que se vivió en la presidencia de Donald Trump, pero su pasado como fiscal no es precisamente un símbolo para las minorías y la lucha antirracista.


La campaña de Joe Biden incluyó a Kamala Harris en agosto, como una jugada estratégica ya que, su participación en la campaña presidencial se traducía en ventajas y fortalezas. Su diversidad étnica, por ejemplo, hacía que muchos votantes se sintieran identificados, su agresividad a la hora de enfrentarse a la aposición mejoraba su perfil como formula vicepresidencial, desde que pasó por el senado recibió la caracterización de “interrogadora agresiva y decidida”. Además de esto, la estabilidad en su carrera política, desde que fue fiscal del distrito de San Francisco, hasta llegar a ser Senadora de California lo que significaba un lugar importante en las contiendas políticas, esto por el terreno que había recorrido.


La elección y decisión de votantes por Biden fue, en gran mayoría, influenciado por la búsqueda de la sensibilización de Estados Unidos en abrir discusiones por la desigualdad de género, la proveniente del color de piel, la de ingresos y riquezas y el papel del Estado en estas. Aparentemente la mayor abanderada de estos temas sería la vicepresidenta por sus orígenes y pertenencia étnica. Lo curioso es que las decisiones de Kamala Harris mientras fue fiscal general de California, no van tan acorde con el plan de diversidad del ahora presidente Joe Biden.


La carrera como fiscal general de California representó un aumento de “crimen y castigo” en el estado, aumentando y endureciendo las políticas carcelarias donde se vieron acusados en mayor parte, inmigrantes y negros, Harris se autodenominó como la “Top Police” de California. Las críticas a la fiscal de ese entonces aumentaron con los casos de abuso policial, en los que muchas veces estuvo del lado de los acusados por usar fuerza innecesaria. El hecho de ser realizada no favoreció en gran manera las empobrecidas comunidades negras.


En varias ocasiones activistas de comunidades negras manifestaron que su primera reacción al ver a una vicepresidenta mujer y negra fue de emoción, esto representa un puesto de poder importante y una visión de que el color de piel no definía las capacidades. Esto se podía ver empañado por varias decisiones de Harris, por ejemplo, la de participar en la creación de una ley para combatir el absentismo escolar en comunidades afro muy vulnerables. La ley a primera impresión se ve prometedora, el problema es que revictimizaba a la comunidad y no atacaba a la raíz del problema, consistía en culpabilizar a los padres en condiciones precarias por no enviar a los niños a las escuelas y se castigaba con multas y hasta penas de cárcel. En teoría, se combatía la conflictividad con esta medida, pero no se corregía la criminalidad y la delincuencia como problema social de estas comunidades.


En un reportaje realizado por el New York Times sobre su carrera como fiscal se describió como “fiscal progresista”. El tema de discusión es que, aunque se inclinaba a la izquierda en las medidas como el matrimonio y la pena de muerte, enfurecía a liberales por no querer llegar más lejos en estos temas. Con respecto a la pena de muerte, por ejemplo, manifestaba su oposición personal, sin embargo, hizo uso de ella en varias ocasiones mientras estuvo en el poder. Esto representa, una inseguridad en votantes más liberales y en las comunidades afros que la recuerdan por impulsar el encarcelamiento de padres cuyos niños faltaran a la escuela y, por presionar para que no se flexibilizara los requisitos para la libertad condicional porque eso reducía la oferta de trabajo en las prisiones que muchos describen como “semiesclavos”.


Una hipótesis de las decisiones tomadas por Harris mientras fue fiscal, es que tenía que demostrar de alguna manera dureza y ganarse un puesto importante al ser mujer y racializada, al llegar a ser fiscal general de un estado tan grande y relevante como lo es California. Esto ya que, el 80% de los fiscales en Estados Unidos son hombres y de ese porcentaje el 90% es blanco lo que representa una desigualdad abismal. Lo preocupante es que Kamala Harris sea presentada como la cuota minoritaria de la casa blanca, cuando eso no asegura que las medidas sean más flexibles para estas comunidades como lo demostró siendo fiscal y senadora.


En lo que muchos coinciden es que “mil Kamalas son mejores que un Mike Pence”, quien fuera el candidato vicepresidencial republicano. Está claro que Kamala conoce mucho más la discriminación al ser mujer racializada por los episodios que pudo haber tenido que pasar para llegar donde está, sin embargo, tiene muchas sombras que no garantizan que les dará prioridades a las leyes que apoyen y beneficien a las comunidades de minorías.


Para concluir es necesario analizar ¿qué tanto influenciara ese pasado de mano dura a la hora de proyectos de ley? ¿cuánto pesa el pasado en la opinión de votantes y de oposición? Kamala Harris tiene un camino largo y minado como vicepresidenta en donde se estudiará cada movimiento que realice ya que desde este momento se postula una herencia política para convertirla en la candidata del partido demócrata en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos o en 8 años en caso tal de una reelección de Joe Biden como presidente.



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