#EnContexto

Cultura y lo que somos

Minorías, población especial, interculturales y otros nombres se usan para referirse a los grupos que llevan presente etnicidad desde los orígenes y se han quedado en sus costumbres. Históricamente, los episodios de segregación por pertenecer a alguno de estos grupos han sido muy grandes, lo peor es que parece que va a ser parte de la sociedad humana por mucho más tiempo. Al parecer, permanecer fieles a sus inicios y costumbres siempre va a representar inferioridad por quienes creen no tener ninguna pertenencia étnica y ser “raza pura”.

La cultura en los últimos tiempos tiene la imagen en la mente de las personas, en colores tribales y prácticas exóticas que realizan unos pocos.



Foto: Anderson Guerra

No está mal tener esa imagen, es un pequeño fragmento de lo que puede ser la cultura. En 1982, la UNESCO define a la cultura como “como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social.” La cultura es entonces lo que nos engloba en un grupo, las prácticas que realizamos, el arte, las letras también son parte de la cultura. ¿Por qué se usa entonces el concepto, a mí parecer, tan bonito como un rasgo separatista y discriminador?


Cada rasgo de un grupo cultural viene de un episodio histórico. En trabajo académico, realizado por Olga Lucía Molano, que trata sobre la identidad cultural, asegura que esto es un rasgo que evoluciona con el ser. La cultura avanza y se transforma con el pasar del tiempo, esto quiere decir que incluso lo que nosotros como sociedad occidental creemos que nos identifica como un grupo específico, en realidad es el resultado de muchos sucesos y acontecimientos históricos que forman nuestras prácticas y lo que vivimos.


Una de las más cercanas muestras de cultura hecha por sucesos históricos, es el lugar que me vio crecer, Maicao, La Guajira. Este lugar de calles polvorientas no tiene el centenario de ser municipio, pero el pueblo indígena Wayuu, tiene sus primeros registros desde hace 450 años, con estos, conviven los libaneses que llegaron mucho tiempo después, pero que son pilares fundamentales de la sociedad fronteriza. Las historias del pueblo indígena y su resistencia frente a la colonización son parte importante de la tradición oral, pero a estas historias se le suman la manera en la que los comerciantes libaneses llegaron al municipio para aportar a Maicao como vitrina comercial de Colombia.


La sazón, la forma de ver la vida, la manera de actuar y de pensar han sido construido con base en estas dos culturas y cualquier persona que conoce el municipio se encuentra con la misma conclusión “algo tiene, que no hay en ninguna otra parte”. Se demuestra la teoría de Molano de que la cultura es algo que evoluciona con el ser y que para muchos es difícil de comprender o prefieren no hacer el intento de hacerlo. No sabemos cuál de los hechos de la historia forjó a lo que somos tan arraigados y no sabemos cuál de los eventos futuros cambiará lo que seremos. Si no hay una seguridad ¿por qué tanto rechazo a las culturas distintas a las propias?


La cultura de un país juega un papel determinante en el desarrollo de los seres humanos, sin importar la condición social o económica que estos tengan; siempre el factor cultural está inmerso en su desarrollo conductual, social y económico, que de una u otra manera influye para que las personas alcancen un nivel de vida acorde a sus condiciones donde se desarrollan. Colombia pasa por un momento crítico a nivel de segregación cultural con las minorías. En mi cabeza, por ejemplo, no hay manera de entender el racismo y discriminación para pueblos indígenas que son quienes habitaban el territorio mucho antes de la colonización. Preocupante es el encasillamiento que sigue existiendo por parte de personas bajo la justificación de “sangre más pura”.


Claramente existe una desventaja por estos pueblos, pero muchas de estas desventajas son más bien deudas históricas que han hecho que se refugien en sus reducidos territorios. El mayor problema es la condescendencia con la que se mira a estas poblaciones: se debe parar la creencia de que necesitan ser rescatados de su cultura porque mucho de lo que somos como nación colombiana, se formó de estos pueblos. Se necesitan soluciones reales y empatía para entender que una cosmovisión indígena no es sinónimo de rareza e inferioridad.


#EnContexto