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Cuando cae una hegemonía: el fenómeno Trump

Actualizado: 17 ago 2021


This state, often referred to as hegemon, hegemonic power or imperial power, has therefore the capacity to exercise fundamental control over the structures of the international system (Andreas Antoniades, 2008).


Estados Unidos está en llamas. O bueno, lo estuvo en algún (muchos) momento (s). Es importante reconocer una gran enseñanza de los últimos cinco años que nos ha dejado la crisis democrática gringa: la democracia no es fácil. En este especial encontrarás 3 partes que describen las implicaciones, efectos y causas de la inestabilidad del líder democrático americano.


Primera parte: El fenómeno Trump

Segunda parte: Democracia y mentiras electorales

Tercera parte: El futuro de Estados Unidos


Bienvenidx a la primera parte de Cuando Cae una Hegemonía.

Imagen 1. Ilustración del "buen pastor". Infocatólica.

¿Qué es un hegemón? Usualmente se asocia con un Estado superior, con capacidades de afectar la estructura internacional, a través de la fuerza. Podemos hablar de hegemonía incluso desde la Biblia, en Juan 10:14 “Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y las mías me conocen.” En esta analogía, el pastor (dios) es Estados Unidos, y sus perritos falderos, nosotros, las ovejas. Desde el fin de la Guerra Fría, EE.UU. se ha impuesto como el Hegemón democrático.


La montaña: el ascenso del hegemón


Estados Unidos no siempre ha estado en la alta posición de ser considerado como el líder. La colonia de herencia británica era solo un pedazo pequeño de tierra, sin mucha trascendencia, hasta que las trece colonias decidieron expandir su poder. Contrario al discurso antixenófobo, Estados Unidos no fue un país solamente construido por migrantes, fue construido por imperialistas que acabaron con los pueblos nativos. A pesar de que los territorios históricamente anexados a EE.UU. no son formalmente considerados colonias, el expansionismo fue notable. México perdió a California, Nuevo México, Arizona, Utah, entre otros; Cuba y Filipinas fueron entregados tras la guerra contra España (ahora Estados independientes), al igual que Puerto Rico y Guam (que siguen siendo parte de la Unión).


No solamente la expansión territorial es notable en este hegemón. Comprendiendo que el alcance físico es una realidad limitada, EE.UU. prefirió una expansión ideológica. En términos de Joseph Nye, el Hegemón debía utilizar tanto el poder de la fuerza (poder duro) como el de la influencia (poder blando):

Power is the ability to produce the outcomes you want. When someone does something he would otherwise not do but for force or inducement, that’s hard powerthe use of sticks and carrots. Soft power is the ability to secure those outcomes through attraction rather than coercion. It is the ability to shape what others want (2003)

Esta táctica no es trivial, ya que, dentro del contexto de postguerras con el tradicional liderazgo europeo destruido, desmembrado y endeudado, alguien debía ser el héroe de la historia, el problema era quién.


Del bando ganador de la Segunda Guerra Mundial salieron dos superpotencias con intereses hegemónicos: La Unión Soviética y Estados Unidos. A pesar de que la URSS hizo parte de los Aliados, luchando de la mano con Gran Bretaña y el vecino del oeste, la enemistad política entre el oriente y occidente continuó incomodando como una astilla enterrada muy, muy adentro. Aquí comienza la Guerra Fría. Alemania fue dividida en dos, al igual que la península coreana, con ambos Estados buscando la construcción de su propio bloque, con fieles aliados. Sin embargo, esta fragmentación no solo se dio en un plano físico; la ideología del mundo se partió en dos. Esto era de esperarse cuando se ponen dos sistemas político-económicos en contraposición, en especial porque su coexistencia era imposible.


Finalmente la Guerra Fría termina con la caída de la Unión Soviética, ¿y qué sucede cuando cae una de dos superpotencias opuestas? El equilibrio de poder se pierde, se inclinala balanza hacia solo un lado, y en consecuencia se genera un hegemón. El ideal que ha vendido Estados Unidos es de ser el país de la libertad, una de las democracias más sólidas del mundo, un ejemplo a seguir. A pesar de que para el siglo XX tenía una gran estabilidad democrática, incluso con la amenaza inminente de Destrucción Mutua Asegurada por la crisis de los misiles, el Estados Unidos de ahora no es el mismo de hace 30 años.


El barranco: democracia y polarización


La democracia estadounidense está en crisis. Para poder entender qué salió mal para que la estabilidad de EE.UU. se empezara a acercar al barranco, debemos dirigirnos a los hitos políticos más importantes desde la administración presidencial de 2007 a 2016. Barack Obama ingresa a la Casa Blanca con la promesa de un cambio, lo cual se vio reflejado a nivel social (como fue la aprobación federal del matrimonio igualitario en parejas del mismo sexo). Lastimosamente, e incluso dejando de lado que Obama mejoró considerablemente la imagen internacional del país, en el ámbito político doméstico, su administración también trajo cambios en las relaciones bipartidistas. La imagen 2 muestra en la parte superior el porcentaje de aprobación del presidente en su propio partido, y en la parte inferior la aprobación del otro partido. Hasta 2016, Barack Obama era el presidente con peor aprobación de la contraparte. Obamacare, regulación de porte de armas y una política abierta a migrantes, son algunas de las posturas de la presidencia de Obama que generaron una mayor brecha entre demócratas y republicanos. La actual polarización del país puede ser trazada desde aquí.

Imagen 2. Aprobación presidencial por partidos. Pew Research Center.

En este punto se podrán preguntar, ¿y Donald Trump? Cuando el último periodo presidencial de Obama llegó a su fin, un republicano sexista, transfóbico, xenófobo (y cualquier otra red flag que se les pueda ocurrir) empieza a sonar como nueva imagen del partido. ¿Subir como candidato a un encendedor hecho de oro, en un contexto lleno de madera seca? La mejor combinación. ¿Aunque quién soy yo para afirmar eso de alguien? Lo mejor sería ver hechos concretos, como la página de la campaña presidencial de Trump (tanto en 2016 como en 2020) que realmente habla por sí sola. Cuando se colocaba en la URL https://www.donaldjtrump.com/ cualquier set aleatorio de caracteres, en vez del usual error 404, se obtenía esto:

Imagen 3. URL inválida. Donald J Trump.

Donald Trump aparece en la esfera política como un individuo… con ideas muy claras. Importantísimo aclarar que dichas ideas consistían en principalmente alimentar el odio y polarizar el país para conseguir más seguidores. A pesar de estar en el siglo XXI, en donde la participación y educación política ha venido incrementando significativamente, solo le toma a una figura mostrarse como el héroe del Estado, quien volvería a America great again, para ser elegido como presidente de la democracia más estable del planeta. El inicio del fenómeno Trump es el indicador del inicio formal del detrimento democrático estadounidense.


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Uno de los mayores factores que son signo de alarma es el hecho de que en 2016 (y bueno, en 2020 tampoco) Trump no ganó por voto popular (obtuvo mayorías en el voto del Colegio Electoral). Esa medalla se la lleva su contrincante Hillary Clinton. Aunque este sistema electoral es legal en Estados Unidos, desplaza la estabilidad democrática de un Estado: si la mayor parte de la sociedad civil no se siente representada por quien fue elegido, el descontento solo irá en aumento.


Además de todo lo anterior, es crucial considerar las características de un régimen autocrático cuando hablamos de un régimen democrático, el cual no es tan estable como se nos hace creer. La autocracia consiste en la concentración de poderes en el ejecutivo y la restricción de las libertades civiles. De acuerdo con Varieties of Democracy (V-Dem) existe un simple paso-a-paso para hacer la transición de una democracia a una autocracia:


1. El gobierno de turno ataca a la prensa y a la sociedad civil

2. El gobierno de turno genera polarización al irrespetar a la oposición y/u oponentes electorales, y aporta a la propagación de información falsa

3. Ya con todo lo anterior, el gobierno de turno pone en duda los resultados electorales que lo transformarían en gobierno saliente.


¿Alguno de estos pasos parecen conocidos bajo la presidencia Trump?

Imagen 4. Proyecciones de apertura autocrática. V-dem.

Incluso así, Donald Trump perdió las elecciones de 2020, intentó iniciar un pleito legal para desafiarlas, y solo obtuvo ser bloqueado por principales redes sociales y avergonzado a nivel internacional. Aun así, esto sigue sin ser suficiente. En la última encuesta Gallup (enero de 2021), Trump obtuvo su menor porcentaje de aprobación: 34%. A pesar de la pena (democrática) ajena que representó cuatro años viéndolo ejercer el cargo de presidente, gran parte de la sociedad civil sigue apoyándolo. El pueblo realmente vive de pan y circo. Esto parece pesimista, pero de acuerdo con las proyecciones de V-Dem (Imagen 4), EE.UU. es el tercer Estado en la región de Europa Occidental y Norteamérica en tener una posible apertura hacia la autocracia (casi el 20%). Puede que la semilla del detrimento democrático que sembró el fenómeno Trump sea revertida por el presidente de turno Joe Biden, pero si dentro de tres años Donald Trump cumple su promesa de buscar de nuevo la presidencia, y gana, ¿se seguirá dirigiendo Estados Unidos hacia un régimen autocrático?


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