#EnContexto

¿Acuerdos con el terrorismo?


Pieza hecha por: @Michelle_lesmes

La minga y la silla vacía de nuestro presidente, deja una vez más las heridas de diálogo y debate abiertas. La minga esperaba el día 12 de octubre a Jorge Iván Duque para poder conciliar y debatir sobre las problemáticas socioeconómicas, que se hacen más evidentes con la situación sanitaria actual del país y el mundo, además de que las muertes de líderes sociales y la estigmatización que se tiene frente a diversos pueblos indígenas y su cultura es muy fuerte.

Se exige justicia social, la vida y la tierra importan, pero se nos está violentando el derecho a una vida digna, pero especialmente se está olvidando que Colombia es un país con una diversidad étnica y cultural, y que nuestras verdaderas raíces están en dichas costumbres indígenas.

No olvidemos que somos el producto de violaciones y transgresiones por parte de los españoles, que llegaron a “civilizarnos” y a robarnos nuestras identidades ancestrales. Es irónico, pensar que esa violación y trasgresión sigue vigente (de manera implícita e indirecta) con la muerte de líderes y lideresas sociales, el incumplimiento con los diálogos, los debates y conciliaciones; además de que la financiación que debería destinarse para educación, paz, salud y demás, queda solo en promesas vacías por parte del gobierno nacional, mientras este prefiere ayudar a grandes empresas tales como Avianca, al otorgarle un préstamo de una gran suma y no ofrecerlo al pueblo y sus microempresas, que son uno de los primeros afectados con la situación pandémica en que nos encontramos.

Esta lucha no es sólo por la dignidad pluriétnica y multicultural, es por la dignidad de la vida colombiana, porque la concentración de poderes políticos y económicos nos tiene cojeando. Y como dice una famosa arenga: “hay que ver las cosas que pasan, hay que ver las vueltas que dan, con un pueblo que camina pa´ delante y un gobierno que camina para atrás”.

Tomémonos las calles, Bogotá recibe con los brazos abiertos a la minga, es tiempo de salir a marchar y exaltar un grito de libertad, por las y los que no están, por la justicia social, porque la estigmatización de la protesta se vea transformada y pueda usarse como medio de exigir nuestros derechos (precisamente para eso es la protesta).

Basta de llamarnos terroristas, basta de llamarnos guerrilleros, basta de masacres contra el pueblo indígena colombiano, basta de ocultar la cara y dejar la silla vacía (como ya tiene la costumbre nuestro presidente).

Tomémonos las calles y entendamos qué hay diversas formas de protesta, y cómo dicen popularmente “hay un tiempo para todo” así mismo, hay un tiempo para saber cómo y por qué vamos a marchar, siempre cuidándonos y teniendo firmes nuestros ideales. Porque estamos en pie de lucha hasta el final de nuestros días, hasta que se haga costumbre el cumplimiento de nuestros derechos sin abusos sociales y económicos. ¡El 21O nos espera! Recuerden ver los puntos de partida y los puntos de escape, no está de más decir que se cuiden (por el coronavirus y por el abuso de poder) estamos todas y todos juntos(as) en la lucha. Devolvamos el honor y admiración a estos pueblos, que a pesar de su constante lucha siguen firme en sus ideales y prácticas.

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